Pediatría

Pacientes pediátricos: síncopes inspiran atención

Redacción Secad

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3 months atrás

De repente, un niño normalmente dispuesto y activo cae inconsciente. A pesar del susto, la situación no parece ser grave. Pero el síncope —término técnico para clasificar aquello que comúnmente se llama desmayo—, cuando está acompañado de pérdida del tono postural, representa cerca de 2% de las atenciones en las salas de urgencias pediátricas. Para identificar el origen y la forma de enfoque ante un cuadro de síncope infantil, la clave es la evaluación física.

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Entre 15 y 25% de niños y jóvenes de 8 a 18 años presentan al menos un cuadro de síncope durante el crecimiento. Por no tratarse propiamente de una enfermedad sino de una reacción fisiológica, el síncope tiene causas externas como principales detonadores.

En general, la exposición al calor, deshidratación, esfuerzo físico e incluso llanto (cuando es demasiado), tienden a disminuir la presión arterial reduciendo así el flujo sanguíneo en el cerebro. La anemia, la diabetes y las enfermedades del corazón pueden estar detrás de este mal repentino. A pesar de ser una condición momentánea, algunos cuidados son imprescindibles para el diagnóstico de enfermedades que pueden desencadenar un síncope.

Primeros pasos en la atención de urgencia

El tiempo que el niño permaneció inconsciente es el primer indicativo para el mapeo del cuadro: si fue mayor que un minuto y viene acompañado de convulsiones, el paciente deberá ser encaminado inmediatamente al hospital.

Para eliminar causas inconexas, es importante saber qué preguntar a familiares y acompañantes en cuanto al ambiente, la situación y la posición física en la cual se encontraba el niño antes del desmayo. Hiperextensión del cuello, emociones, tos e incluso la deglución pueden precipitar un síncope. Los antecedentes familiares de las cardiopatías también pueden influir.

Las pruebas físicas, cardíacas y neurológicas complementan el diagnóstico

El monitoreo constante del paciente puede prevenir posibles alteraciones, evitando el agravamiento del cuadro con crisis epilépticas, por ejemplo. Los signos vitales del paciente deben ser verificados en dos momentos: al llegar al centro de atención, en posición supina (es decir, acostado) y hasta diez minutos después, en posición ortostática (de pie).

A continuación, la auscultación cardíaca puede revelar soplo y cambios en el ritmo cardíaco. La palpación en la región del tórax también está indicada para diagnosticar enfermedades cardíacas estructurales. Deben incluirse en la evaluación pruebas de reflejo y el examen de fondo de ojo puede detectar enfermedades como la diabetes y la hipertensión. La prueba cerebelar que considera el equilibrio en marcha, indica si hay alteraciones neurológicas que pudieron haber causado el síncope.

A pesar de que el diagnóstico comienza por la evaluación cardíaca, para garantizar la seguridad del paciente, la causa de desmayo más común es el síncope neurocardiogénico.  El porcentaje de los niños y jóvenes que presentan síncope es de 80%, se trata de un síndrome vasovagal que reduce la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Dolores extremos, ansiedad, ambientes cerrados, miedo e incluso sustos pueden desencadenar el cuadro y resultar en un síncope.

Innovaciones en detección y tratamiento

La recomendación para el uso de Tilt Test en pacientes pediátricos ha aumentado considerablemente en los últimos diez años. En él, es posible observar el origen del síncope y el propio desarrollo del cuadro. Para ello, el paciente se coloca en una camilla que cambia su posición. Esta oscilación de los niveles de posturas desencadena manifestaciones de desmayo.

La intención es obvia: evaluar cómo la presión arterial se comporta ante las variaciones de gravedad. En este examen, es posible detectar disfunciones en el sistema cardiovascular (las conocidas disautonomías). Al reproducir con exactitud los síntomas de desmayo, la utilización del diagnóstico por el uso del Tilt Test ha ayudado a la medicina a comprender el origen de los síncopes muchas veces, hasta entonces, no explicados.

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