Medicina Interna

Terapia nutricional para la pancreatitis aguda grave debe atender criterios legales

Redacción Secad

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7 months atrás

El cuadro clínico que indica pancreatitis grave comienza con la ingestión de alcohol o alimentos grasos. Cuando hay dolores abdominales fuertes el indicativo es que la inflamación en el páncreas ha llegado al límite. Como no existen medicamentos específicos para desinflamar el órgano, el tratamiento depende en gran parte de la nutrición adecuada a fin de amenizar la enfermedad, equilibrando así el cuadro inmunoinflamatorio del paciente.

Además del consumo de bebidas alcohólicas en exceso que alteran la función pancreática, la enfermedad también está asociada a cálculos biliares que impiden la secreción del páncreas. La respuesta sistémica es inmunoinflamatoria generando hipermetabolismo, es decir, una activación desordenada de las enzimas digestivas cuyo resultado son alteraciones exocrinas y endocrinas. No es inusual que los pacientes con pancreatitis aguda grave tengan desnutrición.

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Por eso, la internación en la unidad de terapia intensiva (UTI) es fundamental. La evaluación de la gravedad debe tener en cuenta la posibilidad de necrosis, el fallo orgánico y en algunos casos la necesidad de reposición de sangre o intervención quirúrgica. En la UTI, el monitoreo del paciente es intenso, y el acceso a exámenes y recursos de tratamiento es más ágil. Los aspectos así definen el tipo adecuado, la cantidad y el medio por donde la alimentación será aplicada.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) define requisitos mínimos para las prácticas de terapia nutricional. La Orden nº 120 de 2009, establece que se formen en las UTIs un grupo de trabajo con al menos un profesional de cada categoría: médico, nutricionista, enfermero y farmacéutico; pudiendo además incluir profesionales de otras áreas, habilitados y con entrenamiento específico.

Además, estudios de la Sociedad Brasileña de Nutrición Parenteral y Enteral (BRASPEN – SBNPE), señalan las normas que auxilian en la decisión del recurso nutricional a ser adoptado en cada caso. La administración de la nutrición entra en escena sólo 48 horas después de la presentación de los síntomas, tiempo que al páncreas le suele llevar para deshincharse. Sin embargo, el paciente que presenta inestabilidad de la presión arterial no debe recibir terapia nutricional hasta que sea debidamente controlada.

Nutrición enteral

La alimentación artificial por sonda se utiliza cuando el paciente no puede recibir comidas por vía oral, incluso si pasan de cinco a siete días después de la crisis en el páncreas. Hay un consenso que indica que la mejor alimentación para la pancreatitis aguda grave sea de forma enteral.

En general, se aplica por la vía nasogástrica que es duodenal y yeyunal. Sin embargo, la posición de la sonda duodenal se indica cuando hay riesgo de broncoaspiración. En casos extremos, es posible insertar la sonda vía ostomía. Por lo regular la opción se utiliza cuando el paciente pasa cuatro semanas en tratamiento.

Nutrición parenteral

Se trata de la infusión intravenosa de nutrientes directamente en la circulación. En el método, el intestino se queda en reposo y desalienta la digestión, lo que desarrolla la función pancreática. Cuando el paciente presenta restricción severa de líquidos y necesidad de nutrición superior a un mes, la opción parenteral es la más recomendada. En este caso, es necesario evaluar el tipo de catéter, lo que dependerá del cuadro clínico del paciente.

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